

Director Centro Residencial
Jardín-Tardajos
El bienestar psicológico y la calidad de vida asociada a la salud han sido considerados como indicadores del envejecimiento con éxito, sin embargo, envejecer es un proceso natural de la vida que no siempre viene acompañado de una buena salud emocional y para muchas personas mayores, esta etapa se convierte en un territorio emocional complejo.
Con frecuencia, los cambios vitales que llegan con la vejez desencadenan crisis emocionales profundas. La jubilación para algunas personas representa la pérdida de su rol social y un distanciamiento de relaciones sociales y actividades que provocan un vacío difícil de llenar cuando dejan de trabajar.
La pérdida progresiva de seres queridos, del cónyuge, hermanos o amistades, genera una sensación de desconexión y carencia emocional que aumenta el riesgo de depresión, ansiedad o apatía generalizada, muy frecuentes y a menudo infradiagnosticadas en adultos mayores y que, de ninguna manera son parte “natural” del envejecimiento.
La vejez no debe ser nunca sinónimo de soledad, tristeza o inutilidad.
En algunos casos, se suma la sensación de abandono por parte de la familia, que muchas veces está absorta en sus propias actividades en el trabajo o los estudios. La desconexión emocional con el entorno puede llevar al aislamiento, incluso cuando viven con otras personas.
Cuando los adultos mayores sienten que ya no tienen un propósito claro o que son una carga para los demás, su motivación se desvanece.
Tenemos que tener una perspectiva realista sobre el hecho de que el envejecimiento es un proceso biológico natural, que puede implicar la pérdida o afectación de las capacidades para llevar a cabo actividades de la vida diaria a consecuencia de cambios físicos, enfermedades crónicas, dolores o disminución de la movilidad. Por tanto, es fundamental identificar estos signos y pérdidas funcionales junto a la disminución de capacidades físicas que pueden afectar de forma directa la autoestima y la motivación.
¿Cómo mejorar el bienestar emocional en personas mayores?
Aún queda mucho por aprender sobre cómo envejecemos las personas y qué hábitos favorecen un envejecimiento saludable, lo que sí sabemos es que el envejecimiento activo tiene un impacto directo en el bienestar de las personas mayores, ya que promueve una visión positiva del envejecimiento centrada en la participación, la autonomía y el bienestar.
Según la Organización Mundial para la Salud (OMS) el envejecimiento activo es el “proceso por el cual se optimizan las oportunidades de bienestar físico, social y mental durante toda la vida con el objetivo de ampliar la esperanza de vida saludable, la productividad y la calidad de vida en la vejez”.
De todo ello se deduce la gran importancia de fomentar la Autonomía, es decir, la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como ser capaz de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria, lo que contribuye a la prevención de la dependencia, ya que está íntimamente relacionada con la promoción de un envejecimiento saludable y activo. La autonomía en la vejez no solo mejora la autoestima del adulto mayor, también favorece su salud mental, previene el deterioro funcional y reduce el riesgo de depresión. La persona se siente útil, capaz y respetada.
Promover unas condiciones de vida saludables a lo largo de toda la vida, y especialmente en la vejez, ayuda a prevenir enfermedades que en un futuro pueden ser causa de discapacidad, y por tanto, de dependencia.
Promocionar la salud mental y el bienestar en la edad avanzada mediante el envejecimiento activo tiene un impacto directo en el bienestar psicológico:promueve una visión positiva del envejecimiento, centrada en la participación, la autonomía y el bienestar y nos benefician a cada uno de nosotros, al asegurarnos más años de vida saludable, agradable y satisfactoria.
Cuidar de la salud física, mental y cognitiva es importante para envejecer saludablemente. Incluso hacer cambios pequeños en la vida diaria puede ayudarnos a vivir más y mejor.
Promover la salud mental entre las personas mayores es una vía para maximizar las valiosas contribuciones que los mayores pueden hacer a la sociedad y a la economía, a la vez que se minimizan los costes relacionados con los cuidados originados por una salud mental frágil.
El bienestar emocional no solo implica estar libre de trastornos psicológicos como ansiedad o depresión. Se trata de lograr un equilibrio interno, una sensación de satisfacción con la vida y la capacidad de afrontar los desafíos con resiliencia.
Acompañar a un adulto mayor en el día a día implica encontrar un equilibrio entre ofrecer apoyo y favorecer que siga participando en las actividades de su día a día. Por tanto, fomentar la autonomía en ancianos no solo mejora su calidad de vida, sino que también fortalece su autoestima, su motivación y su bienestar emocional, porque a fin de cuentas, conservar cierta independencia ayuda a que la persona se sienta útil, valorada y parte activa de su entorno.
Y por último, no subestimemos el impacto de nuestras acciones cotidianas, recuerde que escuchar, abrazar o dedicar tiempo de calidad a nuestros mayores puede cambiar su perspectiva emocional.
