En España, el ictus es la segunda causa de muerte, siendo la primera entre las mujeres, y constituye la primera causa de discapacidad grave entre los adultos, tanto física como intelectual, y de dependencia. Se calcula que uno de cada seis españoles va a sufrir un ictus a lo largo de su vida, afectando cada año a unos 120.000 individuos en nuestro país, actualmente más de 300.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional tras haber sufrido un ictus. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 15 millones de personas sufren un ictus cada año.
Este trastorno es más común a edades más avanzadas, ya que el 75% de los ictus ocurren en personas de más de 65 años. No obstante, cada vez se registran más casos entre adultos jóvenes, y es que entre el 15% y el 20% de estos accidentes cerebrovasculares (ACV) afectan a individuos de menos de 45 años.

¿QUÉ ES UN ICTUS?
Un ictus constituye un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. El ictus es el equivalente a un infarto de corazón, pero en el cerebro. Se produce cuando se obstruye o se rompe uno de los vasos que suministra sangre al cerebro. Popularmente se conoce como embolia, también se denomina accidente cerebrovascular (ACV), y se manifiesta súbitamente.
Existen dos tipos principales de ictus. Son los ictus hemorrágicos o hemorragias cerebrales, que se producen cuando un vaso sanguíneo (vena o arteria) se rompe, y los ictus isquémicos o infartos cerebrales, que ocurren cuando una arteria se obstruye por la presencia de un coágulo de sangre. A menudo, este trombo se origina en el corazón y se desplaza hasta el cerebro, donde interrumpe el flujo sanguíneo.
Cuando se sufre un ictus, el daño cerebral adquirido puede ser irreparable y dejar secuelas graves, que repercutan de forma notable en la calidad de vida de los afectados. Después de un ictus, sólo un tercio de los pacientes se recupera totalmente, otro tercio queda con secuelas y otro tercio fallece. Además, el 20% de las personas que padecen un ictus grave mueren durante los 30 días siguientes.
PREVENCIÓN, PREVENCIÓN Y PREVENCIÓN
Algunos factores de riesgo, como la edad, los antecedentes familiares, el sexo y la raza, no se pueden modificar, sin embargo, otros sí se pueden prevenir. Los factores de riesgo modificables más importantes son el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, el consumo de drogas, la hipertensión arterial, tener niveles de colesterol elevados en sangre, la diabetes, la obesidad, la vida sedentaria, las dietas ricas en sal y en grasas y las enfermedades del corazón, como la fibrilación auricular, causa del 11% de los ictus en España, el infarto y las patologías valvulares.
Previniendo estos factores de riesgo se puede evitar hasta el 80% de los casos de ictus y, por eso, desde la Sociedad Española de Neurología (SEN) nos recomiendan llevar una dieta rica y saludable, baja en sal y en grasas; realizar ejercicio moderado; controlar el peso, la presión arterial, el nivel de colesterol y de azúcar en sangre; abandonar el tabaco; hacer un consumo moderado de alcohol, si es que se consume, y controlarse el pulso regularmente. El objetivo es evitar un accidente cerebrovascular cuando aún no ha ocurrido.
LA UNIDAD DE ICTUS
Una Unidad de Ictus es una zona del hospital dedicada exclusivamente a la atención del ictus. Se caracterizan además por tener un sistema de trabajo muy estructurado y un personal entrenado (enfermería, rehabilitadores, trabajadores sociales, neurólogos, etc.) en el manejo de este tipo de pacientes.
Con la activación del Código Ictus, a la llegada del paciente al hospital el equipo de profesionales ya está listo para realizar un diagnóstico y una intervención de urgencia para, a continuación, iniciar un seguimiento neurológico del paciente: se observa la tensión, el pulso, la fiebre, los niveles de azúcar, el nivel de conciencia, la capacidad de comunicación y las funciones motoras. Los controles se realizan aproximadamente cada cuatro horas para vigilar la evolución del paciente y avisar al neurólogo de guardia en caso de que haya alteraciones. Este seguimiento del paciente se extiende hasta unas 72 horas. Habitualmente, tras este período el paciente es trasladado a la sección de hospitalización convencional dentro de la misma unidad.
Las Unidades de Ictus se instauraron en nuestro Sistema Nacional de Salud a raíz de la aprobación en 2008 de la Estrategia Ictus, un plan que pretendía mejorar la atención y la prevención del ictus en nuestro país. El buen funcionamiento de las Unidades de Ictus está comprobado, la estancia en una unidad de ictus reduce un 45% la mortalidad de los pacientes y disminuye a seis días el período medio de estancia hospitalaria. En la actualidad estas Unidades de Ictus tan solo llegan al 60% de la población, ya que todavía hacen falta muchas.
Afortunadamente en Burgos contamos con una Unidad de Ictus en el Hospital Universitario ubicada específicamente en la Planta 6 del centro hospitalario en la que se atiende a unos 600 pacientes cada año.
La unidad recibió en 2024 el premio ESO Angels con Mención Platino de la Organización Europea del Ictus por cumplir criterios de calidad en la aplicación de los tratamientos, la valoración y asistencia de los pacientes y el tiempo de actuación y es una de las áreas del Hospital mejor valoradas por los pacientes, por lo que desde estas líneas felicitamos a todo el equipo, por su entrega y esfuerzo diario.
DESPUÉS DEL ICTUS
Después de la urgencia y la estancia en el hospital queda la vuelta a casa. Cuando se ha producido un ictus la familia de la persona afectada también sufre las consecuencias y juega un papel fundamental en el proceso de rehabilitación e integración. La vuelta supone la toma de conciencia de la nueva realidad, es muy importante enfrentarse al problema y tomar medidas que puedan solucionar el día a día y facilitar en la medida de lo posible la autonomía del paciente, quizá sean necesarias algunas adaptaciones del hogar en caso de pérdida de motricidad, y empezar enseguida un programa de rehabilitación de la mano de un profesional.
No caer en el desánimo, mantenerse positivo y una gran dosis de paciencia serán ingredientes indispensables tanto para el enfermo como para quien le rodea. Es muy aconsejable ponerse en contacto con la asociación de Daño Cerebral más cercana, en Burgos: Asociación de Daño Cerebral Adquirido de Burgos (Adacebur), creada en 2006 y cuya sede está en el edificio de servicios sociales Graciliano Urbaneja junto al antiguo Hospital Militar. En la asociación te facilitarán toda la información que necesites y te brindarán apoyo además de ponerte en contacto con otras personas que pasan por una situación similar.

CÓDIGO ICTUS
Ante la sospecha de ictus lo más importante es que la atención médica se haga con la mayor celeridad, ya que las primeras cuatro horas son clave para la recuperación del posible daño cerebral. Si se puede elegir, lo mejor es que el traslado se haga en ambulancia, ya que el servicio de urgencias avisará al hospital y se pondrá en marcha el Código Ictus.
El Código Ictus genera un protocolo de actuación que prioriza los cuidados y un traslado inmediato del paciente por los servicios de urgencia a un hospital con Unidad de Ictus para que se pueda beneficiar de una terapia y unos cuidados especiales, coordinando urgencias y la unidad de ictus. El objetivo del Código Ictus es que el tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas a la llegada a la puerta del hospital no sea superior a dos horas, así como, que el tiempo transcurrido desde la transmisión del aviso por parte del Centro Coordinador de Urgencias a la llegada a la puerta de hospital no sea mayor de una hora.
