
Antropología Social y Cultural
Cada 10 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Salud Mental, una fecha promovida por la Federación Mundial de la Salud Mental (WFMH) y respaldada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), con el objetivo de aumentar la conciencia sobre la Salud Mental a nivel global.
Esta jornada busca fomentar la educación, la sensibilización y la defensa de la Salud Mental como un derecho humano fundamental. Además, permite impulsar políticas de Salud mental y facilitar que las personas pidan ayuda antes de que el malestar tenga un impacto grave en su vida personal, familiar o laboral.
El lema del Día Mundial de la Salud Mental cambia cada año para poner el foco en problemáticas específicas y dar voz a distintas realidades, a veces poco visibles.
En 2026, el movimiento asociativo SALUD MENTAL ESPAÑA conmemora este día bajo el lema «Haz match con tu salud mental», elegido por votación popular con el 32 % de los votos y pone el foco especialmente en la Salud Mental de niños, adolescentes y jóvenes y en la importancia de unir fuerzas para mejorar su bienestar psicosocial y emocional.

DÍA MUNDIAL DE LA SALUD MENTAL 2026
La propia imagen de la campaña representa esta idea: cinco jóvenes unen sus manos formando un corazón alrededor del lema como símbolo de protección, apoyo, empatía y unión. El concepto de match establece, además, un paralelismo entre las redes sociales virtuales y las redes humanas, reivindicando la importancia de conectar con cómo nos sentimos, pedir ayuda cuando la necesitamos y construir comunidad, ya que hasta en el 70% de los casos, los problemas de Salud Mental tienen su origen en la infancia y la adolescencia, etapas críticas en las que se desarrollan la identidad, las habilidades emocionales y sociales, y los mecanismos de afrontamiento.
Durante estas etapas de la vida pueden aparecer trastornos de ansiedad, depresión, problemas de conducta, trastornos de la conducta alimentaria o adicciones, como el uso problemático de pantallas y redes sociales. También se consolidan factores de riesgo como el acoso escolar, la violencia o las experiencias traumáticas por lo que es fundamental detectar y tratar estos problemas desde edades tempranas para no solo reducir el riesgo de que evolucionen hacia la edad adulta, si no también proteger a los menores de conductas autolesivas y de la ideación suicida.
La Salud Mental abarca nuestro bienestar emocional, psicológico y social y cuando se ve comprometida, puede afectar significativamente a nuestra forma de sentir, pensar y actuar y desempeña un papel crucial a la hora de ayudarnos a gestionar los factores estresantes cotidianos y a establecer relaciones positivas con los demás
Según estimaciones recientes, una de cada ocho personas en el mundo vive con algún problema de Salud Mental. Además, hay que tener en cuenta que padecer un problema de Salud Mental, no solo impactan negativamente en la calidad de vida de quienes los sufren, sino también en la de sus familias, entornos sociales, educativos y laborales.
Factores psicológicos y biológicos individuales, como las habilidades emocionales, el abuso de sustancias y la genética, pueden constituir factores de riesgo haciendo que las personas sean más vulnerables. por lo que las personas expuestas a circunstancias adversas, como la pobreza, la violencia, la discapacidad y las desigualdades, corren un mayor riesgo de padecer afecciones de este tipo.
Por otro lado, factores de protección como aspectos psicológicos y biológicos propios de cada persona, las habilidades sociales y emocionales individuales, así como las interacciones sociales positivas, la educación de calidad, el trabajo digno, los entornos seguros y la cohesión social ayudan a forjar la resiliencia.
Es necesario también entender que la Salud Mental no es un estado binario de «sano» o «enfermo». Clínicamente, se visualiza como un espectro dinámico. Todos transitamos por momentos de ansiedad o tristeza, pero hablamos de «trastorno» cuando esos estados se vuelven rígidos, crónicos y escapan al control de la persona, requiriendo una intervención especializada para recuperar el equilibrio funcional del sistema nervioso.
SALUD MENTAL Y ENFERMEDAD O TRASTORNO MENTAL NO SON LO MISMO
La Salud Mental incluye el bienestar emocional, psicológico y social de una persona. También determina cómo un ser humano maneja el estrés, se relaciona con otros y toma decisiones.
Muchas personas confunden los conceptos de Trastorno mental y Enfermedad mental, incluso en la comunidad científica se utilizan como términos sinónimos, aunque en realidad sean diferentes. Veamos las diferencias:
Las Enfermedades o Trastornos mentales, surgen de una compleja interacción de factores biológicos, psicológicos y sociales afectando el estado de ánimo, el pensamiento y el comportamiento, pudiendo influir significativamente en la capacidad de una persona para llevar a cabo las actividades diarias y mantener relaciones saludables.
Si bien hay situaciones y condiciones a lo largo de la vida que son pasajeras, las enfermedades o trastornos mentales a menudo tienden a ser permanentes y pueden afectar la habilidad de funcionar día a día. Puede ser que la Salud Mental de una persona esté siendo severamente afectada por una situación concreta, pero esto no significa necesariamente que tenga, o que vaya a desarrollar una enfermedad mental. Mientras que, por otra parte, una persona que sí tenga una enfermedad mental pueda tener periodos de estabilidad emocional y bienestar social.
De esta manera podemos entender el Trastorno mental como un conjunto de síntomas distintivos que provocan un malestar o riesgo, significativos, para la salud de una persona que implica una alteración de la cognición, la regulación de las emociones, la conducta del individuo, la percepción, la sensación, el aprendizaje, el lenguaje, etc. Se asocia a la angustia o a una discapacidad funcional en áreas importantes. Algunos ejemplos conocidos son la ansiedad, la depresión, TOC (trastorno obsesivo-compulsivo), entre otros.
Un trastorno mental no presenta una causa orgánica determinante.
Las Enfermedades mentales son procesos patológicos en los que hay una causa orgánica. Puede deberse a causas genéticas, lesiones cerebrales, alteraciones en el funcionamiento metabólico cerebral… Esto implica la necesidad de tratamiento farmacológico. Entre las enfermedades mentales encontramos la esquizofrenia, trastornos delirantes, trastorno bipolar, etc.
Todos ellos pueden influir significativamente en la capacidad de una persona para llevar a cabo las actividades diarias y mantener relaciones saludables y son una de las principales causas de discapacidad en todo el mundo afectando a personas de todas las edades, género y origen cultural. No se trata simplemente de una reacción esperable ante un evento estresante (como el duelo por una pérdida), sino de un patrón que persiste, el cual dificulta la vida normal y representan el porcentaje más alto de problemas de salud en el mundo alterando la forma de pensar de una persona, su comportamiento y su estado de ánimo.
Puedes leer el artículo completo en nuestra revista digital
