

Profesora Universitaria de la UNIR-CUNIMAD
Master en Optometría, Doctorado en Optometría
y Ciencias Visuales, Cambridge, Reino Unido
Por qué tu hijo necesita un examen visual completo
Cuando pensamos en la vista de nuestros hijos, solemos preguntarnos si ven bien la pizarra. Es importante, pero es solo una parte. En clase, un niño lee, copia, escribe y mira de la pizarra al cuaderno una y otra vez durante horas. Para hacerlo con comodidad necesita habilidades visuales que no se comprueban leyendo letras en un cartel.
Por eso, además de la graduación, el óptico-optometrista evalúa cómo trabajan los ojos cuando el niño estudia.

¿Qué revisa el optometrista?
Visión binocular. Es la capacidad de usar los dos ojos a la vez. Si no se coordinan bien, leer puede resultar agotador o las letras pueden parecer que se mueven o duplican.
Acomodación. Es el «enfoque automático» del ojo. Permite ver nítido de cerca y pasar con rapidez de la pizarra al cuaderno. Cuando falla, aparece visión borrosa o cansancio al final del día.
Convergencia. Al mirar de cerca, los dos ojos giran hacia dentro para apuntar al mismo punto. Si les cuesta mantener esa posición mientras leen, surgen molestias, dolor de cabeza o ganas de abandonar la tarea.
Estereopsis. Es la visión en relieve, la que nos permite calcular distancias y profundidad. Interviene en muchos deportes, sobre todo los de pelota, porque permite calcular a qué distancia llega para cogerla, golpearla o chutarla. También al bajar escaleras o recortar con precisión.
Movimientos oculares. Para leer, los ojos avanzan con pequeños saltos rápidos y precisos de palabra en palabra: son los movimientos sacádicos. Para seguir algo usan los seguimientos, que son movimientos suaves y continuos. Si estos movimientos no son precisos, el niño puede saltarse palabras o renglones, perder el punto de lectura o necesitar el dedo para no perderse.
Señales a las que conviene estar atentos
Muchos niños no se quejan porque creen que lo que ven es lo normal. Observa si:
- Se acerca mucho al libro, la tablet o la televisión.
- Entorna los ojos, se tapa uno o ladea la cabeza para mirar.
- Se frota los ojos a menudo o le duele la cabeza después de los deberes.
- Pierde el punto al leer o se salta renglones.
- Evita la lectura o se cansa enseguida con las tareas de cerca.
- Uno de sus ojos se desvía, aunque sea solo de vez en cuando.
Estas señales son un buen motivo para pedir una revisión.
¿Cada cuánto conviene revisar?
Los ópticos-optometristas recomiendan realizar la primera revisión visual entre los 4 y 5 años. Aunque a esa edad el niño todavía no sabe leer, es posible comprobar si ambos ojos trabajan de forma coordinada y si presentan una agudeza visual similar. Además, en esta etapa el sistema visual se encuentra todavía en su periodo de plasticidad, por lo que cualquier problema detectado tiene mayores posibilidades de corregirse. A los 6 años ya puede llevarse a cabo un examen visual completo, edad que coincide con el inicio de la Educación Primaria, etapa en la que la exigencia visual aumenta y algunas dificultades de aprendizaje pueden tener un origen visual. Si durante el examen se sospecha de un problema de salud ocular, el óptico-optometrista derivará al niño al oftalmólogo.
En Óptica Álvarez Atienza estaremos encantados de revisar la visión de tus hijos y resolver tus dudas. Pide cita en 947 260 848 o pásate por la óptica.
